Mérida - Puente romano sobre el río Guadiana


El puente sobre el Guadiana del siglo I a. de C. de 792 metro de longitud y 12 metros de altura y un total de 60 arcos y diversos aliviaderos, se adaptaba plenamente al curso del río y a la geología del terreno.
Está construido con un núcleo de opus caementicium (el hormigón romano) revestido de sillares de granito almohadillados.
El puente fue cerrado al tráfico el 10 de diciembre de 1.991.
La imagen del presente no se corresponde con el de la época romana. El trazado unitario actual es consecuencia de la restauración del monumento llevada a cabo en el siglo XVII, cuando "las puentes fueron hechas una".
El espacio central del curso fluvial, ocupado por una isla natural de terreno, se reforzaba con una estructura constructiva maciza en forma de quilla de barco, el tajamar, desde el que partían sendos tramos de arquerías de medio punto sobre pilas semicirculares con tajamares y arquillos de aligeramiento que dejaban pasar el agua.
La razón de dividir el trazado unitario obedecía a causas funcionales: la dificultad de cimentar en esta zona las pilas, el mayor refuerzo del espacio más castigado por las crecidas, la división de la corriente aguas arriba con fines de tipo sanitario para la limpieza de las de las salidas de cloacas y, quizá, la posibilidad de tener un espacio de muelle en la orilla para la navegación de pequeña escala.
La fábrica del puente, realizada como la mayoría de los edificios de la primera etapa emeritense en granito, se ajusta a las normas de tradición itálica que los miembros del ejército romano y fundadores de la nueva ciudad, conocían y traían desde su país de origen, Italia.