Medellín y su Castillo


CASTILLO DE MEDELLÍN .

La asombrosa fortificación que hoy se contempla dominando la Villa de Medellín, es el resultado de los acontecimientos sucedidos y reformas obradas a lo largo de los años.
Primero fue un campamento romano fundado por el Cónsul Quinto Cecilio Metellinum, aproximadamente el 79 a. C. por el cual recibirá la Villa el Nombre de Medellín (Metellinum).
En la etapa de dominación musulmana, será cuando se tenga noticias de una fortificación s. X de la que sólo se conserva el aljibe y la alberca.
En el siglo XII, Al-Idrisi lo nombra "Castillo bien poblado" asignando a sus residentes actividades belicosas y exploraciones en el vecino territorio de los cristianos.
El Castillo, testigo de encarnizadas luchas entre árabes y cristianos, pues formaba parte de una red de fortalezas en la frontera de la Reconquista marcada por el río Guadiana ( Trujilo, Magacela, Puebla de Alcocer, Montánchez...)


Tras la Reconquista, experimentó cuantiosas modificaciones de tipo señorial, administrativo y residencial.
En la primera mitad del siglo XIV fue administrado por D. Juan Alonso de Alburquerque destruyéndolo Pedro I de Castilla en el año 1.354 en los enfrentamientos que mantenía con D. Juan, el señor del Castillo.
En 1.373 es reedificado por el infante D. Sancho de Castilla.
En 1.445 representará como primer Conde a D. Rodrigo Portocarrero.

Después de pasar por varias familias, llegó a manos de los Duques de Medinaceli que por causas económicas, venden el Castillo al Ayuntamiento en 1.917 por 32.000 reales, pasando al uso del cementerio municipal


El Castillo, está situado en un cerro bordeado por el río Ortiga y en la ribera meridional del río Guadiana.
La fortaleza está compuesta por un cuerpo principal, de forma poligonal, dividido por una muralla en dos patios, oriental y occidental y está rodeado en todo su perímetro por una barbacana o antemuralla a escasos metros de la principal.
Su importante sistema de seguridad en los accesos formado por varias torres y baluartes situados en el centro de los flancos meridional (de cara a la Villa) y septentrional (frente al río Guadiana).
Existen varias puertas de acceso, siendo las más importantes las del Oeste y la del Sur.
En el patio occidental existen las ruinas de la iglesia de Santa María del Castillo, primera parroquia del lugar y de una cisterna suplementaria.