Mérida 8/10 Alcazaba Árabe año 835


ALCAZABA ÁRABE DE MÉRIDA.

Esta gran fortaleza fue erigida en la Mérida musulmana por el emir omeya Abderramán II en el 835 de nuestra era. El encargado de trazarla fue el arquitecto Abd Allah. Para ejecutar esta alcazaba, la más antigua de la península, éste se inspiró en modelos bizantinos. La finalidad de este recinto fortificado era múltiple: servir como sede de las dependencias administrativas omeyas y residencia del gobernador local, pero sobre todo fue el filtro de acceso a la ciudad desde el puente romano, el refugio de la minoría árabe durante las reiteradas algaradas locales contra el poder cordobés y la plaza donde se acantonaban tropas del emir, bien para sofocar las revueltas de los mozárabes meridíes, bien para efectuar incursiones de hostigamiento en los reinos cristianos del norte.(Siglos IX al XII)
Todo el perímetro de esta extensa alcazaba estaba rodeado por un gran foso, salvo por el lateral que da al Guadiana. A tramos se van distribuyendo 25 torres macizas embutidas en la propia muralla. Las torres albarranas, es decir, que se hallan separadas del cuerpo principal de la fortaleza, se erigieron con posterioridad por la Orden de Santiago.



Sus muros de 2,70 metros de anchura y su altura estimada en 10 metros, nos muestran unos paramentos hechos a base de sillares y otros materiales reutilizados de épocas precedentes. El núcleo de estos muros es de cascajo, tierra y piezas de granito.
Accedemos a este conjunto a través de una brecha, antaño ocupada por un lienzo de muralla con una puerta de acceso y sendas torres flanqueándola. Era el cierre de un  fortín de planta cuadrada, en cuyo lienzo oriental se abre una puerta que da acceso a la ciudad y en el meridional la puerta de ingreso al recinto de la alcazaba. Sobre esta puerta se puede ver una réplica de la inscripción cúfica en la que consta la fecha de conclusión de este recinto.



En el patio de este fortín podemos ver restos arqueológicos de época romana: la calzada principal de la ciudad así como los cimientos de la muralla y de una puerta monumental con dos vanos y dos torres. Por cierto, se trata de la puerta que desde hace siglos, es el blasón de esta ciudad en base a las representaciones que, de ésta, se hicieron en algunas emisiones monetarias de Augusta Emérita.



En el interior destaca la presencia de un aljibe, del que se abastecieron de agua los habitantes de la alcazaba durante los siglos IX a XVI, ejemplar único de la arqueología peninsular, ejecutado con piezas de arquitectura decorativa romanas y visigodas.



Sobre éste se ubicó una mezquita, de la que se conserva su planta, luego convertida en iglesia por la Orden de Santiago en el siglo XIII.



 No se conserva el que fuera tercer piso de este conjunto, en el que quizá se ubicara una torre de señales.
En otras áreas excavadas de la fortaleza nos muestran restos previos a su construcción: un tramo perfectamente conservado de una calle romana, la misma que se prolonga en la Zona Arqueológica de Morerías. 



Por último,  podemos ver un tramo de la muralla romana fundacional, a la que, como en el caso de la Zona Arqueológica de Morerías, se adosa un potente refuerzo de piezas de granito reutilizadas, refuerzo que parece ya obra del siglo V d.C.

Fotos: Demetrio Fernández Vaquero.
Texto: turismomerida.org