Una historia de fantasmas I Habeilos hailos, el caso es encontrailos


Pasamos el fin de semana en una casona muy antigua y nos encontramos con que no estábamos solos. 
Cuando se hacia medianoche, a eso de las 00:00 horas, Bajaba una figura vestida de blanco, desde el piso superior al bajo con un caminar sigiloso y pausado, mirando hacia los lados del pasillo que da a la escalera y poco antes de llegar a la altura del pasillo, se detenía, bajaba la cabeza y salía despacito al patio interior de la casa, y una vez observado el patio, se sentaba en una gran butaca que se encontraba en el porche del mismo.

Cuando había descansado unos minutos en la butaca del porche, caminaba hacia el salón y se quedaba observando un molinillo de café muy antiguo que reposaba sobre el poyo  que se encontraba cerca de la chimenea.
Pasado un corto espacio de tiempo, observamos en silencio como se dirigía de nuevo hacia el pasillo y desaparecía de nuevo subiendo por las escaleras hacia el piso superior.