Historia real de la visita de un rústico al endocrino- Curiosa, pero cierta


Un Sr. un poco agoviado por los efectos de la comida decide que lo mejor es hacer una visita a su endocrino y consultarle su problema.
Una vez ante el doctor comienza la visita, con pregunta del doctor, como siempre.
 Doctor: Dígame , Sr. ¿Cual es su problema?
Paciente: Mi problema doctor es que cuando como careta/morro de cerdo a la parrilla me pongo lila
Doctor: Un poco sorprendido el endocrino decide hacer la comprobación por si se trata de algún caso o síntoma de alguna ""enfermedad rara"" y decide poner manos a la obra. 
Da orden el doctor de que le preparen una buena  parrillada de careta de cerdo en el jardín de su casa.

Parrillada número uno.

Salen doctor y paciente de la consulta dirigiéndose al jardín donde espera la parrillada. 
El paciente, ante la atenta mirada del doctor se come la parrillada número uno. 
Viendo el doctor que el color del paciente no cambia, decide prepararle una segunda parrillada no menos estupenda que la primera.


Parrillada número dos.

El paciente empieza con no menos apetito a comerse la segunda parrillada  y cuando va casi terminando  en doctor un poco enojado le reprocha:
Doctor: ¡¡¡Oiga. Oiga.  Usted lo que se está poniendo es """MORAO"""
Paciente: Perdone doctor, pero es que yo de colores ... "" No entiendo"" 
Y así terminó la visita de este paciente al endocrino. 
Curiosa, ¿Verdad?
Yo también  hice la prueba el domingo pasado y no cambié de color. Pero eso sí. Acompañé la parrillada con un excelente vino de la Ribera del Guadiana y de color. ¡¡No!! Pero sueño... ¡¡¡ VAYA SIESTA EN MALPARTIDA DE PLASENCIA!!!