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Perdiz roja (Alectoris rufa)

La perdiz « roja», ave de bello plumaje, pertenece al orden de las gallináceas y a la familia de las faisánidas; su nombre científico es Alectoris rufa.
Esta especie de perdiz es la más extendida y común en toda la Península Ibérica. Suele preferir los lugares secos y pedregosos, con monte bajo y tierras de labranza, donde abunden las siembras de cereales de invierno y las leguminosas.
Si dividiéramos España en tres zonas o franjas transversales, una septentrional, otra central y una tercera meridional, la zona central sería donde las poblaciones son de mayor densidad.
Esta franja óptima la integran las provincias de Cáceres, Toledo, Córdoba, Jaén, Guadalajara, Albacete y áreas de Palencia y Valladolid. Menos densidad encontramos en Castilla la Vieja y Aragón, y muy reducida en las tierras altas y costeras próximas al mar. En Asturias, Cantabria, Galicia, Pirineos Aragonés y 
Catalán, así como en la Cordillera Ibérica y Central, sus pobla- ciones son limitadas.


La perdiz en su estado adulto tiene una longitud de unos 38 centímetros y de 50 a 60 de envergadura con una cola que llega a medir 12 centímetros. Su coloración y plumaje varía según la edad y el sexo. 



La perdiz anida en el suelo. El macho prepara varios nidos en lugares con buena cobertura; la hembra elige uno de ellos donde pone de 9 a 18 huevos que incuba en 23 días y medio.
Lo más frecuente es que mientras la hembra incuba la puesta, el perdigacho vigile en un lugar elevado para expulsar a los machos intrusos y avise a su compañera de los posibles peligros, sobre todo de los depredadores.
Por último, sería bueno recordar que el agricultor moderno debe pensar que las poblaciones de perdices pueden formar parte de su cosecha, generando beneficios. 
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