Museo Provincial de Cáceres y leyenda de "La Mora encantada"


""LA LEYENDA DE LA MORA ENCANTADA""

La leyenda se enmarca en el asedio de Cáceres por las tropas cristianas del rey de León, Alfonso IX, durante el mes de abril de 1229, cuando la ciudad era gobernada por el soberbio y orgulloso Caíd, que se hallaba atrincherado en el Alcázar, en lo más alto de la ciudad. (Zona de San Mateo, Casa de Los Caballos, Palacio de Las Veletas, Convento de San Pablo y poco más)
La infructuosa lucha del ejército cristiano, para abrir una brecha en las sólidas defensas árabes, no dio resultado, en tanto la bella hija del del Caíd, se enamoró de un apuesto capitán del ejército cristiano, con el cual se veía todas las noches, utilizando para la acudir a la cita una galería subterránea excavada entre el Alcázar y el Monasterio de San Francisco, fuera de la muralla (extramuros) con salida a la calleja Mansaborá (Mansa-Alborada) que da acceso a Fuente Fría.


El amor del capitán hacia su enamorada, no le sustentaba otro cometido, que el de conocer la puerta de entrada a la galería subterránea que la bella y enamorada mora utilizaba para sus clandestinas citas amorosas, con el apuesto capitán cristiano, que por los reiterados juramentos hechos a su enamorada, conoció, al fin, la entrada secreta de dicha galería que comunicaba el Alcázar con la salida de la ciudad y se hizo con la llave.

O

La víspera del día 23 de abril, festividad de San Jorge, a las 12 de la noche, el capitán cristiano, acompañado por sus más valientes y eficaces soldados, accedió al Alcázar por el pasadizo secreto y abriendo la puerta de acceso al mismo, dio muerte a los guardias que lo custodiaban.


Las tropas cristianas, aprovechando la oscuridad de la noche y el desconcierto originado, entraron en la ciudad derribando la Puerta de Coria (hoy llamada Arco del Socorro) acuchillando a sus valientes defensores y apoderándose de la ciudad



Antes de morir en la encarnizada, lucha el Caíd deshonrado por la traición de su hija, la encantó en gallina, condenándola a vivir permanentemente en la galería secreta y en la víspera del día de San Juan, al oír la primera campanada de las 12 de la noche, saldría la enamorada mora en su forma femenina a recorrer con su tristeza y silencio, las callejuelas y callejones viejos de la ciudad, acompañada por su séquito compuesto por una gallina de oro y doce pollitos del mismo metal, con plumas de diamantes, zafiros y otras piedras preciosas. Pasada esa noche, habrá de recogerse en la galería secreta esperando el próximo año.
Popularmente se dice, que el vecino que encuentre un pollito, se apodere de él y lo lleve siempre consigo, estará toda su vida rodeado de prosperidad, bienestar y riqueza.