Mérida,1/10 Anfiteatro romano


La arena del anfiteatro con 64,5 metros en su eje mayor y 41,2 metros en su eje menor, tiene en el centro una gran fosa que se cubría con entarimado de madera para el desarrollo de los juegos.

Los combates en pareja o en grupo, solían realizarse por la tarde. Era habitual que un árbitro y su ayudante, hicieran cumplir las reglas de la lucha mediante el uso de la vara si era necesario.


La música era otro elemento fundamental para marcar las fases del espectáculo, que comenzaba con un duelo entre dos jinetes a caballo, para después combatir el resto por parejas, según armas y experiencia.


¡Mátalo! ¡Azótalo! ¡Perdónalo! ... ¡Lugula! ¡Verbera! ¡Missus! solía gritar el público , según palabras del escritor Séneca.



Para construir el núcleo del anfiteatro, los romanos utilizaron opus caementicium, (hormigón) por la solidez que aportaba este tipo de fábrica. Emplearon cal,  cantos y arena de río, así como anfibolitas (tipo de piedra) de tamaño medio.


Entrada reservada a los aposentos de los gladiadores. A derecha e izquierda podemos observar dos entradas que dan a los mismos.