CÁCERES ILUSTRADA - Un día de niebla es diferente


Convento de Santa Clara.  Monumento barroco de finales del siglo XVI. Ubicado fuera de la muralla en la plaza de su mismo nombre, presidida por una cruz de granito sobre unos sillares del mismo género y unas hermosas palmeras. Habitado por monjas de clausura de la compañía de las Clarisas.
Poco podemos destacar de el, se trata de un edificio cuyo atractivo reside en su portada, un friso sujeto por tres ménsulas que sujeta un frontón que contiene una hornacina con la imagen de San Francisco en un color más clara que el resto del edificio.


Desde el convento de Santa Clara pasamos a la Calle Ancha.
Al principio de esta calle se encontraba la Puerta sur o Puerta de Mérida, de la ciudad antigua (hoy inexistente). Esta calle como tantas otras de intramuros, se encuentra bien poblada de palacios, destacándose de entre ellos los de los Ulloa,  Paredes Saavedra y el palacio del Comendador de Alcuescar o de los Marqueses de Torreorgaz, convertido hoy en Parador Nacional  de turismo.
Portada neoclásica. Se empezó a construir en el siglo XIV. bajo los auspicios de Diego García de Ulloa, Comendador de Alcuescar por entonces, de ahí el nombre del palacio.
En su fachada principal destaca su esbelta torre de mampostería en su base y de sillares graníticos el resto. La torre está rematada con balaustrada y gárgolas en su cornisa.
En su pared frontal podemos observar una ventana gótica de doble arco enmarcada en alfiz sobre el que se distingue el escudo de los Ulloa y más abajo un balcón esquinado.
En su interior, un patio porticado, del siglo XVI, renacentista rodeado de arcos que destacan sobre columnas toscanas.



 Postigo de Santa Ana. (Arco de Santa Ana en la actualidad).Sobre esta puerta menor se encuentra la torre albarrana del Postigo de Santa Ana, del siglo XII.
Sustenta la coraja de la Torre del Postigo, un espectacular  juego de crucerías de sus bóvedas de ladrillo, que no nos dejan indiferentes debido a la forma irregular del pasadizo y la belleza del mismo ( foto de siguiente) un rincón que permanecerá en nuestro recuerdo  de una forma más contundente si lo visitamos con su iluminación nocturna.




Torre del Horno. Torre albarrana almohade de planta cuadrada, del siglo XII.
Levantada sobre los sillares romanos de otra torre anterior de la época romana y terminada en tapia.
Recibe esta torre el nombre por el principal horno de Cáceres que estaba adosado a uno de sus costados.
En sus proximidades se encontraba la alhóndiga, lugar destinado a almacén de cereales, trigo, cebada, etc.



Arco de La Estrella. Es obra del constructor Manuel de Larra y Churriguera.
De estilo barroco del siglo XVIII. Esta puerta ocupa el lugar donde estaba otra entrada del siglo XIV formada por un arco gótico. En el interior del arco gótico, se encontraba un cuadro que representaba El Crucificado, lo cual valió al obispo para protegerlo desde su fuero al ser tratado como una construcción religiosa, lo que le hacía de su competencia, oponiéndose a la obra que pretendía realizar el Concejo, amenazándoles incluso con la excomunión si osaban tocar el arco.
La necesidad de modificación de la Puerta Nueva se fundamentaba en la dificultad de los carruajes al pasar por dicha puerta, los cuales sufrían roces en techo y costados ocasionando deterioro en ellos.
Al final llegan a un acuerdo, llevándose a cabo la obra con la financiación
de Don Bernardino de Carvajal Moctezuma y Vivero, Conde de la Quinta de La Enjarada y trazas de Manuel de Larra y Churriguera.( Según consta en lápida en la parte posterior del arco)
De esta guisa se salva la entrada del oeste de la muralla, no corriendo la misma suerte que las puertas de Mérida y Coria y dando lugar a un bello arco trazado de forma oblicua y no perpendicular a la muralla.
El cuadro del Crucificado, se sustituyó por un pequeño templete por la parte interior del arco, con la imagen de Nuestra Señora de La Estrella, lo que da nombre a dicho arco.
Ante este Arco de La Estrella,( también llamada Puerta Nueva )juraron acatar los Fueros de Cáceres los Reyes Católicos, acompañados de los vecinos de la villa y de su séquito. El 30 de junio de 1.477, hizo juramento la reina Isabel ante el bachiller Hernando de Mogollón de acatar y cumplir los Fueros de Cáceres, así como sus privilegios y libertades y Don Fernando el 27 de febrero de 1.479, ante el bachiller Alonso Cano.




Nada mejor para poder entender la maravillosa historia de estos y otros lugares de esta bella y medieval ciudad que contratar los servicios de LOS JUGLARES CACEREÑOS, que Vds. pueden observar en las fotos adjuntas, mediante internet, teléfono u otros medios legales. Les aseguro que no olvidarán su visita a esta ciudad Patrimonio de la Humanidad así como de la autenticidad y soltura adentrándose en la época de los susodichos JUGLARES.